De los secaderos que marcaron una época a un cultivo que hoy viaja desde Vegas del Genil hasta los mercados europeos
La historia reciente de la Vega de Granada puede contarse a través de sus cultivos. Durante generaciones, el tabaco fue mucho más que una actividad económica: fue una forma de vida. Miles de familias encontraron en él su sustento y el paisaje se llenó de secaderos que todavía hoy recuerdan aquella época dorada.
Sin embargo, el progresivo declive del sector y la desaparición de las ayudas que durante décadas sostuvieron su rentabilidad dejaron tras de sí cientos de hectáreas en busca de una nueva oportunidad. La pregunta era inevitable: ¿qué cultivo podría ocupar el espacio que durante tanto tiempo había dominado la Vega?
La respuesta comenzó a tomar forma en Vegas del Genil.

El nacimiento de una apuesta
En 2019, durante la etapa en la que Matilde Ramiro Gutiérrez ocupaba la Concejalía de Agricultura del Ayuntamiento de Vegas del Genil, comenzaron a impulsarse iniciativas destinadas a buscar alternativas para los agricultores de la comarca.
Entre las distintas opciones apareció un cultivo prácticamente desconocido para la mayoría de los vecinos: el bimi. Esta hortaliza, resultado de la hibridación natural entre el brócoli y una variedad de col china conocida como kai-lan, ya despertaba interés en los mercados europeos por sus propiedades nutricionales, su sabor suave y su versatilidad gastronómica.
Lo que inicialmente parecía una experiencia experimental acabaría convirtiéndose en uno de los ejemplos más visibles de la transformación agrícola que vive la Vega de Granada.
La gran metamorfosis de la Vega

La llegada del bimi coincidió con una profunda transformación del paisaje agrario granadino. Durante buena parte del siglo XX, el tabaco había sido uno de los cultivos más importantes de la comarca. En los años noventa todavía ocupaba miles de hectáreas y daba trabajo a numerosas familias.
Con el paso del tiempo, el cierre de las industrias transformadoras, la reducción de ayudas y el aumento de los costes de producción fueron provocando su desaparición progresiva. A medida que el tabaco retrocedía, otros cultivos comenzaron a ganar terreno. El espárrago experimentó un importante crecimiento y el olivar pasó a convertirse en el gran protagonista de amplias zonas de la Vega.
Esta evolución obligó a muchos agricultores a diversificar sus explotaciones y buscar nuevas oportunidades en un mercado cada vez más competitivo y globalizado.
Vegas del Genil, pionero en el cultivo del bimi
Vegas del Genil fue uno de los primeros municipios de la provincia en apostar por esta nueva hortaliza. Las condiciones agrícolas de la Vega, caracterizadas por la fertilidad de sus suelos y la disponibilidad de regadío, ofrecían un escenario idóneo para probar cultivos alternativos de alto valor añadido.
Empresas especializadas como Frutas Alhambra comenzaron a trabajar junto a agricultores locales para introducir el bimi en la comarca. Tras varios años de estudios y ensayos, las primeras plantaciones demostraron que el cultivo se adaptaba perfectamente al territorio y que existía una demanda creciente en mercados internacionales, especialmente en Reino Unido.
Poco a poco, el proyecto fue creciendo. Lo que empezó con unas pocas parcelas terminó involucrando a decenas de agricultores y consolidándose como una alternativa real dentro de la diversificación agrícola de la Vega

Mucho más que un brócoli
Aunque popularmente se le conoce como el «primo del brócoli», el bimi posee características propias que explican su éxito comercial. Se consume íntegramente, desde el tallo hasta el florete, tiene una textura más tierna y un sabor más suave y dulce que el brócoli tradicional.
Además, destaca por su alto contenido en fibra, vitaminas y antioxidantes, lo que ha favorecido su expansión en un mercado cada vez más orientado hacia los productos saludables y de calidad.
Su capacidad para conservarse durante más tiempo tras la recolección también ha facilitado su exportación a diferentes países europeos, convirtiéndolo en un producto especialmente atractivo para la gran distribución.
Recuperar la actividad agrícola del invierno
Uno de los aspectos más valorados por los agricultores ha sido la posibilidad de recuperar actividad económica durante los meses de invierno. Tras la desaparición del tabaco, gran parte de la campaña agrícola invernal había perdido protagonismo en la comarca.
El bimi permitió volver a generar empleo y actividad en una época del año tradicionalmente más tranquila, contribuyendo a mejorar la rentabilidad de muchas explotaciones y a mantener viva la actividad agrícola de la Vega.
Su éxito demuestra que la innovación no siempre pasa por abandonar las raíces agrícolas de un territorio, sino por adaptarlas a las nuevas demandas del mercado.
Los retos del campo siguen presentes
A pesar de las oportunidades que ofrece el bimi, los desafíos para la agricultura continúan siendo importantes. Los agricultores deben enfrentarse al incremento constante de los costes energéticos, los fertilizantes, el agua de riego y la mano de obra, además de cumplir con unas exigencias cada vez mayores por parte de los mercados internacionales.
La rentabilidad ya no depende únicamente de producir más, sino de producir mejor, adaptarse a las demandas de los consumidores y encontrar canales de comercialización capaces de generar valor añadido.
Por ello, cultivos como el bimi representan una oportunidad, pero también exigen formación, planificación y una gestión profesionalizada.

Una historia que aún se está escribiendo
Los viejos secaderos de tabaco siguen formando parte del paisaje de Vegas del Genil como recuerdo de una época que marcó para siempre la identidad de la Vega. Hoy, muchos de aquellos terrenos producen espárragos, olivos, almendros o bimi.
La agricultura ha cambiado, pero sigue siendo el alma de esta tierra.
La introducción del bimi no fue simplemente la llegada de una nueva hortaliza. Fue el reflejo de la capacidad de adaptación de una comarca que supo reaccionar cuando uno de sus cultivos históricos desapareció. Representó una apuesta por la innovación, la diversificación y el futuro.
Porque si el tabaco escribió una de las páginas más importantes de la historia agrícola de la Vega, el bimi forma ya parte del capítulo que se está escribiendo en la actualidad: el de una tierra que continúa reinventándose sin renunciar a sus raíces.




