TENER UN COCHE ELÉCTRICO EN VEGAS DEL GENIL SALE MÁS CARO QUE CONTAMINAR

En Vegas del Genil, tener un coche eléctrico no supone ninguna ventaja fiscal. Al contrario: muchos vecinos están pagando importes elevados en el impuesto de circulación debido a un sistema que no tiene en cuenta las emisiones, sino la potencia del vehículo, y a la ausencia total de bonificaciones municipales. Mientras la mayoría de municipios en España aplican descuentos de hasta el 75% para fomentar la movilidad sostenible, en nuestro municipio se mantiene una ordenanza que no incentiva lo ecológico. Ante esta situación, la Plataforma Vecinal Defiende Vegas del Genil ha solicitado formalmente la incorporación de bonificaciones fiscales, reclamando una política más coherente con la transición energética y la realidad social actual.

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La plataforma vecinal Defiende Vegas del Genil solicita bonificaciones para vehículos electricos

En Vegas del Genil tenemos un Impuesto de Circulación de vehículos que no mide emisiones, pero castiga al que no contamina.

En pleno 2026, cuando las administraciones públicas impulsan la transición ecológica, en Vegas del Genil ocurre algo difícil de justificar: tener un coche eléctrico no solo no se incentiva, sino que puede suponer una carga fiscal igual o incluso superior a la de un vehículo contaminante.

La razón no está en el vehículo, está en la ordenanza fiscal.

Cómo se calcula realmente el impuesto de circulación

El Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM), conocido como impuesto de circulación, no se calcula en función de las emisiones contaminantes, sino de la potencia fiscal del vehículo.

Este diseño provoca una paradoja evidente: un coche eléctrico no emite gases contaminantes, pero al contar con motores de alta potencia, puede situarse en tramos fiscales elevados.

A este sistema se suma un factor determinante en Vegas del Genil: el Ayuntamiento aplica un coeficiente del 2 sobre la tarifa estatal, lo que supone prácticamente el máximo permitido por la normativa. Como consecuencia, se están registrando cuotas elevadas, con ejemplos reales que superan los 200 euros anuales.

Lo que dice la ley: margen para bonificar

La legislación estatal permite a los Ayuntamientos establecer bonificaciones de hasta el 75% en el impuesto de circulación en función de criterios medioambientales.

Sin embargo, esta posibilidad no tiene carácter obligatorio. Su aplicación depende exclusivamente de la voluntad de cada administración local, lo que convierte este instrumento fiscal en una herramienta de política municipal.

Qué está ocurriendo en otros municipios

En contraste con la situación de Vegas del Genil, numerosos municipios en España han optado por aplicar bonificaciones significativas para fomentar la movilidad sostenible.

Ciudades como Madrid o Barcelona contemplan reducciones de hasta el 75%, en algunos casos de carácter indefinido. En otros municipios como Sevilla, Málaga, Valencia o Alicante, las bonificaciones oscilan entre el 50% y el 75%, configurando un modelo generalizado de incentivo fiscal a los vehículos menos contaminantes.

Este enfoque ha convertido el impuesto de circulación en un instrumento activo de transición ecológica en buena parte del territorio nacional.

Vegas del Genil: bonificaciones para lo antiguo, no para lo sostenible

La ordenanza fiscal vigente en Vegas del Genil sí contempla bonificaciones, pero no en clave medioambiental.

Actualmente, se establece una bonificación del 100% para vehículos históricos o con más de 25 años de antigüedad. Sin embargo, no existe ninguna reducción para vehículos eléctricos o de bajas emisiones.

Este diseño genera un contraste difícil de sostener desde una perspectiva de política pública: se incentiva lo antiguo mientras se ignora lo sostenible.

Por qué el impuesto resulta tan elevado

El nivel de tributación en el municipio responde a la combinación de tres factores:

En primer lugar, un sistema estatal que se basa en la potencia fiscal y no en las emisiones.
En segundo lugar, la aplicación de un coeficiente municipal elevado (x2) sobre la tarifa base.
Y en tercer lugar, la ausencia total de bonificaciones ambientales.

El resultado es que los vehículos eléctricos tributan como vehículos de alta potencia sin recibir ningún tipo de incentivo, lo que incrementa de forma notable la carga fiscal soportada por sus propietarios.

Una desigualdad real entre municipios

El modelo actual permite diferencias significativas entre municipios para un mismo vehículo. En España, la diferencia en el impuesto de circulación puede alcanzar varios cientos de euros en función del lugar de empadronamiento.

Esta situación ha dado lugar a lo que algunos analistas denominan “paraísos fiscales del motor”, donde determinadas localidades ofrecen condiciones fiscales más favorables.

Vegas del Genil, en este contexto, se sitúa claramente fuera de esos entornos incentivadores.

LA PLATAFORMA VECINAL SOLICITA BONIFICACIONES PARA VEHÍCULOS ELÉCTRICOS

Desde la plataforma vecinal Defiende Vegas del Genil se ha presentado un escrito formal ante el Ayuntamiento solicitando la incorporación de bonificaciones fiscales para vehículos eléctricos en el IVTM.

La propuesta plantea la necesidad de adaptar la ordenanza municipal a criterios medioambientales, incorporando reducciones que permitan equilibrar la carga fiscal de estos vehículos con su impacto real sobre el entorno.

Asimismo, se solicita la revisión del modelo actual para alinearlo con el de la mayoría de municipios españoles, donde ya se aplican incentivos claros a la movilidad sostenible.

La iniciativa responde a una cuestión de coherencia: no resulta razonable promover la transición ecológica desde las instituciones mientras, a nivel local, se penaliza económicamente a quienes ya han optado por ese cambio.

Una decisión que puede modificarse

El problema no reside en la normativa estatal ni en las características de los vehículos eléctricos.

La clave está en una ordenanza fiscal que no ha evolucionado al ritmo de los cambios tecnológicos y sociales.

La introducción de bonificaciones es una medida viable desde el punto de vista legal y ampliamente aplicada en otros municipios. Su ausencia responde, por tanto, a una decisión de carácter político.

La cuestión ya no es técnica. Es una cuestión de voluntad.

Mientras en la mayoría de ciudades se premia al que no contamina, en Vegas del Genil se le cobra más.

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