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Plataforma de vecinos y asociaciones

En plena Navidad, el Ayuntamiento de Vegas del Genil inicia la eliminación de plazas de empleo público ya convocadas, tras haber paralizado los procesos selectivos durante meses. Una decisión que afecta a servicios esenciales y allana el camino hacia la privatización, mientras se concede un plazo mínimo para alegar en fechas especialmente sensibles.

El Cortijo de Haro, situado en Casas Bajas, es uno de los enclaves rurales más antiguos y significativos de la Vega de Granada. Documentado desde 1820, este histórico cortijo fue mucho más que una finca agrícola: fue hogar, capatacería y espacio de vida para generaciones de vecinos. Hoy, marcado por el abandono y la presión urbana, el Cortijo de Haro permanece como símbolo de la memoria, la identidad y el patrimonio vivo de Vegas del Genil.

Casas Bajas es mucho más que una barriada de Vegas del Genil. Conocer su origen, su vínculo histórico con Belicena y el proceso que la llevó de ser Los Cortijos a convertirse en uno de los barrios más dinámicos del municipio es clave para entender su realidad actual. Este artículo recorre su historia, su crecimiento y su identidad, porque solo conociendo de dónde venimos se puede comprender el presente y reclamar un futuro mejor para todos sus vecinos y vecinas.

El Ayuntamiento de Vegas del Genil deja a cero el presupuesto de bienestar animal pese a tener obligaciones legales. Mientras tanto, la atención a animales abandonados y colonias felinas en Vegas del Genil recae en el voluntariado. Alimentar y cuidar es un deber municipal que hoy no se está asumiendo.

AGROVEGAS cuenta con servicio de peluquería canina, muy valorado por sus clientes, donde el cuidado de las mascotas se realiza con profesionalidad, calma y cariño. Un servicio personalizado que prioriza el bienestar de cada animal y que se ha convertido en una referencia para muchas familias de Purchil y de todo Vegas del Genil.

Nicochef Catering es un proyecto familiar nacido en Purchil que apuesta por la cercanía, la calidad y el cuidado del producto. Con una cocina honesta y a la vista del público, ofrece comida para llevar, catering para pequeños eventos y propuestas gastronómicas que dan prestigio al comercio local de Vegas del Genil.

El Cortijo San Ignacio de Ambroz, situado en el municipio de Vegas del Genil, fue una histórica hacienda rural con más de 400 años de antigüedad, vinculada a la agricultura tradicional de la Vega de Granada y a la presencia de la Compañía de Jesús. Documentado desde el siglo XVII, albergó un molino de aceite y un valioso cuadro barroco atribuido a Juan Ruiz Soriano. Su progresivo abandono y desaparición lo han convertido en uno de los ejemplos más significativos de pérdida del patrimonio histórico rural de Ambroz y de la Vega granadina.

Ambroz no se explica solo por su geografía ni por sus campos de la Vega. Su historia también está escrita en nombres propios, en linajes que marcaron la tierra y en una memoria colectiva que ha llegado hasta nuestros días. Entre ellos, destaca el de los Marqueses de las Torres de Orán, una familia que durante más de un siglo estuvo profundamente ligada a la vida económica, social y simbólica del pueblo.
Desde la adquisición de extensas tierras agrícolas en el siglo XIX hasta la creación de espacios que articularon la vida comunitaria, como la antigua ermita de Nuestra Señora de los Remedios, el paso de los marqueses dejó una huella profunda en Ambroz. Este artículo recorre esa relación desde el propio pueblo: desde la tierra trabajada, los edificios heredados y los recuerdos que aún perviven entre generaciones.

La problemática de las palomas Vegas del Genil se ha convertido en un asunto de salud pública tras meses de quejas vecinales, comunicados municipales incumplidos y la aparición de aves muertas en la vía pública. La falta de actuaciones efectivas por parte del Ayuntamiento, en un contexto marcado por la alerta por gripe aviar, ha obligado a elevar las reclamaciones a instancias como la Junta de Andalucía y el SEPRONA, evidenciando una gestión deficiente de una situación que sigue sin resolverse.

Don Jorge Casanova Molina fue mucho más que un maestro en Belicena: fue un sembrador de futuro. En las Escuelas Nuevas de La Almohada, a finales de los años 50 y comienzos de los 60, educó a generaciones enteras en tiempos duros, con aulas llenas, pocos recursos y una vocación inmensa. Con disciplina, respeto y entrega, dejó una huella profunda en la memoria del pueblo. Hoy su nombre sigue vivo en quienes aprendieron a leer, a escribir y a creer en sí mismos bajo su magisterio.