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Plataforma de vecinos y asociaciones

El saneamiento vegas del genil presenta carencias históricas que aún afectan a Belicena, Ambroz, Casas Bajas y Purchil: vertidos a acequias, acometidas sin conectar y problemas de insalubridad que perjudican a vecinos y cultivos. La plataforma Defiende Vegas del Genil reclama que no puede aprobarse una subida de tarifas sin un compromiso firme para regularizar y mejorar todo el sistema.
El Consorcio Vega Sierra Elvira ha iniciado el procedimiento para aprobar una subida de las tarifas del servicio de alcantarillado de cara a 2026. La propuesta, aprobada de forma provisional el pasado 6 de noviembre y publicada en el BOP el 24 de noviembre de 2025, plantea una revisión al alza que situaría la tarifa media del servicio en un 3,54% más, con incrementos del 2,15% en la mayoría de conceptos.
La revisión se justifica en el expediente como una medida necesaria para “garantizar la sostenibilidad económica del servicio” y “mantener el equilibrio financiero” del sistema gestionado por Aguasvira. Sin embargo, la propuesta no ha pasado desapercibida en Vegas del Genil, donde persisten deficiencias históricas en el saneamiento que, a juicio de los vecinos, no pueden continuar sin resolver mientras se aplican nuevas subidas al recibo.
Ante esta situación, la Plataforma Vecinal Defiende Vegas del Genil, inscrita en el Registro de Asociaciones de Andalucía, ha presentado una alegación formal al expediente, solicitando que cualquier incremento de tarifas vaya acompañado de un compromiso real y verificable para corregir las carencias del servicio en el municipio.

Aunque el Consorcio sostiene en su documentación que el saneamiento se presta “de forma homogénea” en todos los municipios consorciados, la realidad es diferente en Vegas del Genil. En zonas de Belicena y Casas Bajas, así como en puntos concretos de Ambroz y Purchil, aún existen:
Esta situación genera problemas de salud pública, impacto medioambiental y una evidente desigualdad entre vecinos. Una parte del municipio no recibe el mismo servicio por el que ahora se propone pagar más.
Desde la plataforma vecinal se considera que esta desigualdad “no puede sostenerse en el tiempo” y que una subida de tarifas “solo sería comprensible si el servicio se presta en condiciones reales de equidad”.
El hecho de que parte del saneamiento de viviendas antiguas siga vertiendo directamente a las acequias no es solo una anomalía técnica: es un problema de salud pública y de modelo de pueblo. Las acequias atraviesan zonas del casco urbano y discurren muy próximas a viviendas, caminos peatonales y zonas de paso diario. Cuando reciben aguas residuales, los vecinos tienen que soportar malos olores continuos, proliferación de insectos y una sensación permanente de insalubridad que nada tiene que ver con un saneamiento moderno y digno.
Además, estas acequias siguen cumpliendo una función esencial en la riego de los cultivos de la Vega. Si en lugar de transportar exclusivamente agua de riego, mezclan aguas fecales procedentes de darros y acometidas antiguas, el problema va más allá de las molestias: se está llevando agua potencialmente contaminada a las parcelas agrícolas, con el consiguiente riesgo para la calidad del suelo, de los cultivos y, en última instancia, de los alimentos que salen de estas tierras.
La normativa de aguas y las exigencias sanitarias actuales apuntan justo en la dirección contraria: separar claramente los usos, evitar vertidos directos y garantizar que las aguas residuales urbanas se conducen y tratan en redes y sistemas específicos. Mantener este tipo de vertidos en pleno siglo XXI no solo resulta incoherente con esos principios, sino que sitúa a parte de la población y de la agricultura local en una posición de clara desventaja frente a otros territorios donde el saneamiento está completamente regularizado.
La situación del saneamiento en Vegas del Genil es aún más compleja si se analiza el destino final de las aguas residuales. En la actualidad, Belicena y Casas Bajas no depuran ni un solo litro de agua, ya que sus vertidos continúan llegando directamente a una acequia situada unos metros por debajo del Cortijo de Las Cañas. Es decir, en pleno 2025 todavía existen núcleos completos del municipio cuyas aguas residuales no pasan por ningún sistema de depuración, lo que constituye un problema ambiental, sanitario y jurídico de primer orden.
La realidad en Ambroz y Purchil es distinta: estos núcleos sí cuentan con permiso de vertido a la EDAR de Los Vados, depuradora a la que llegan sus aguas tras haberse regularizado y conectado casi la totalidad de las acometidas. En estos dos núcleos, hace años se revisaron prácticamente todos los vertidos para garantizar que ninguno continuara llegando a las acequias, salvo las acometidas históricas pendientes de regularización.
La situación de Belicena es especialmente particular por un motivo técnico: la EDAR de Los Vados está a una cota más alta, lo que impide que las aguas residuales puedan llegar por gravedad. Según documentación de Aguasvira, la Junta de Andalucía está desarrollando un proyecto de estación de bombeo para elevar las aguas de Belicena hasta la depuradora de Los Vados, una infraestructura que también recogería las aguas residuales de San Javier (Las Gabias), Cúllar Vega y Ventorrillo.
Mientras este proyecto no se materialice, Belicena dispone de autorización para canalizar sus aguas residuales hacia Santa Fe y desde allí continuar su recorrido a través del cinturón hídrico que une Santa Fe, Chauchina y Láchar donde se está construyendo una nueva depuradora en su anejo Peñuelas.
En resumen: mientras Ambroz y Purchil depuran sus aguas correctamente, Belicena continúa vertiendo a acequias sin depuración y a la espera de soluciones que dependen de grandes infraestructuras autonómicas aún en desarrollo. Esta desigualdad de tratamiento afecta a todos: a quienes viven junto a las acequias, a quienes sufren los malos olores y, especialmente, a quienes pagan por un servicio que, en buena parte del municipio, no se presta en condiciones equiparables.
La alegación presentada no discute el modelo tarifario en su conjunto, pero sí reclama que la revisión económica vaya acompañada de un acuerdo técnico firme. Concretamente, la plataforma solicita:
Desde la plataforma señalan que “no se trata de oponerse por sistema a ninguna revisión”, pero sí recuerdan que “no es comprensible aplicar una subida mientras persisten deficiencias que afectan a cientos de vecinos”.


En estas condiciones, resulta difícil justificar una subida de tarifas para “mejorar el servicio” cuando ese mismo servicio ni siquiera llega en condiciones mínimas a parte del municipio. Los vertidos a acequias no solo afectan a las viviendas que aún dependen de darros: perjudican también a los vecinos que sí están conectados, porque soportan los malos olores, la insalubridad y los riesgos derivados de una red que funciona a dos velocidades. Tampoco es menor el impacto sobre quienes viven junto a acequias contaminadas o sobre quienes trabajan tierras de cultivo que reciben estas aguas. Hablar de incremento tarifario sin un compromiso firme de regularización no solo es incoherente: es pedir a la ciudadanía que pague más por un servicio que, objetivamente, no se presta en igualdad de condiciones y genera perjuicios incluso a quienes cumplen con todas las obligaciones.
La alegación llega en un momento en que crece la preocupación vecinal por el estado del saneamiento en varias zonas del municipio. La falta de conexión plena a la red, la existencia de vertidos históricos y la ausencia de un plan municipal o consorcial para resolverlos han sido motivo de quejas recurrentes.
La revisión tarifaria abre, así, una oportunidad para exigir soluciones que el municipio lleva décadas reclamando.
Defiende Vegas del Genil concluye su escrito recordando que su intención es “construir, señalar y defender lo que es justo”, y que seguirá de cerca el proceso para asegurar que el Consorcio atiende una reivindicación “tan básica como necesaria”: que todo el municipio cuente con un saneamiento digno, completo y a la altura del servicio que se financia.
No estiendo como quieren subir las tarifas de agua ydepuracion cuando no se depura en belicena que vierten los darros a las acequias provocando los intensos malos olores que hay en parte del pueblo donde no estan las acequias encausadas y aparte de los olores insalubres para el vecindario, tambien el peligro para los niños de caer a la acequi en estas condiciones tan peligrosas e insalubres y peligrosas.
Es importante distinguir dos situaciones muy diferentes en Vegas del Genil: por un lado, los darros y acometidas antiguas de algunas viviendas, que aún no están conectados al colector y vierten en acequias secundarias dentro del casco urbano, generando malos olores e insalubridad; y por otro, una realidad mucho más grave: en Belicena y Casas Bajas las aguas residuales de todo el núcleo urbano no se depuran en absoluto, sino que se canalizan directamente hacia una acequia que discurre junto al Cortijo de las Cañas y continúa su recorrido hacia Santa Fe. Esto significa que el municipio mantiene un volumen estructural de vertidos sin tratamiento que deberían estar llegando a una estación depuradora, lo que no solo incumple las condiciones propias de un servicio de saneamiento moderno, sino que además expone a vecinos, cultivos y cauces a riesgos que un municipio consorciado no debería seguir soportando.