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Plataforma de vecinos y asociaciones

En Casas Bajas, una reforma necesaria ha terminado eliminando la única pista pública y gratuita del barrio para sustituirla por una pista de pádel de uso restringido. Una decisión que va más allá de una obra y abre un debate de fondo sobre qué se prioriza cuando se gestiona lo público.
En la barriada de Casas Bajas, entre las calles Oropéndula, Caleta y Ruiseñor, el Ayuntamiento de Vegas del Genil ha contado durante años con un pequeño complejo deportivo formado por dos pistas de tenis y una pista multideporte pública, donde generaciones de niños y jóvenes han jugado libremente al fútbol sala y al baloncesto. Sin embargo, estas instalaciones llevaban demasiado tiempo abandonadas a su suerte: pavimentos deteriorados en las pistas de tenis, porterías rotas, canastas en mal estado y vallados sin mantenimiento alguno. Inversión cero durante años. Un abandono evidente que afectaba tanto al uso deportivo como a la seguridad.
Por eso, cuando el Ayuntamiento decide acometer una reforma de las pistas de tenis, desde esta plataforma lo consideramos acertado y necesario, más aún teniendo en cuenta que allí se desarrolla una escuela municipal de tenis, cuyos alumnos entrenaban en condiciones claramente precarias. El problema surge cuando, aprovechando una remodelación necesaria, el Ayuntamiento toma una decisión que cambia por completo el equilibrio del espacio: elimina la única pista pública y gratuita multideporte de Casas Bajas para construir en su lugar una pista de pádel, financiada con una cantidad importante del presupuesto municipal y destinada a un uso que, previsiblemente, será de pago.

La decisión no es menor ni neutra. No se trata de estar a favor o en contra del pádel como disciplina deportiva, ni de cuestionar la mejora de unas instalaciones que necesitaban una intervención urgente. La pregunta que debemos hacernos como vecinos es otra: ¿La nueva pista de pádel será gratuita y de libre acceso para todos los vecinos y vecinas de Casas Bajas, o estará sujeta a un sistema de pago? ¿Podrán los niños del barrio entrar a jugar como antes, sin reservas, sin horarios restringidos y sin coste alguno? Porque si la respuesta es no, la consecuencia es clara y preocupante: una barriada de Vegas del Genil se queda sin ningún espacio público y gratuito donde sus niños y jóvenes puedan hacer deporte, jugar y convivir libremente. Y esa es una pérdida que va mucho más allá de una obra o de una inversión puntual.
Y todo esto ocurre en una barriada que muchos vecinos sienten desde hace tiempo como olvidada. Casas Bajas convive con recibos de IBI cada vez más elevados, mientras sus jardines y parques presentan un estado deficiente, con falta de mantenimiento, escasa limpieza y espacios públicos que no reciben la atención que merecen. A esa sensación de abandono se suma ahora una decisión difícil de entender: el Ayuntamiento elimina el único espacio deportivo público y gratuito del barrio, el único lugar donde sus vecinos más jóvenes podían jugar libremente. Un cúmulo de circunstancias que alimenta un sentimiento creciente de hartazgo entre quienes viven aquí, vecinos que pagan, cumplen y esperan, pero que cada vez sienten con más fuerza que no cuentan para el Ayuntamiento.
Desde nuestra plataforma vecinal pedimos de forma urgente al Ayuntamiento la habilitación de un espacio deportivo público y gratuito en Casas Bajas, que garantice a niños y jóvenes un lugar donde jugar y hacer deporte. No se trata de oponerse a mejoras, sino de no dejar a un barrio sin alternativas.

Porque las prioridades no solo se ven en las decisiones, también se reflejan en el coste que asumimos entre todos. La construcción de la nueva pista de pádel, que sustituye a la antigua pista multideporte pública, ha supuesto un gasto aproximado de más de 36.000 euros de dinero público, una vez incluidos los costes de empresa y el IVA. Mientras tanto, la renovación de las dos pistas de tenis, que sí mantienen un uso más generalizado, ha tenido un coste sensiblemente menor, en torno a 20.000 euros. A ello se suma la actuación en el vallado de todo el recinto, que supera los 60.000 euros. En conjunto, hablamos de una inversión importante que pone de manifiesto una realidad incómoda: se destinan decenas de miles de euros a una instalación de uso restringido, mientras se elimina el único espacio gratuito del barrio para el deporte infantil y juvenil.
Las ciudades y los pueblos se construyen con obras, pero se definen por las decisiones que toman sobre lo público. Cuando un Ayuntamiento elimina un espacio gratuito donde los niños jugaban libremente para sustituirlo por una instalación de acceso limitado, no está solo cambiando una pista: está marcando a quién prioriza. Casas Bajas no pierde solo un equipamiento deportivo, pierde un lugar de encuentro, de igualdad y de infancia compartida. Y eso debería hacernos reflexionar a todos, porque el dinero público debe servir para ampliar derechos, no para reducirlos.
Como siempre, desde nuestra plataforma vecinal creemos en la importancia de informar con datos y documentos. Por eso ponemos a disposición de los vecinos el proyecto de licitación, donde se detallan las obras previstas y el gasto público asociado, para que cada cual pueda conocer de primera mano en qué se invierte el dinero de todos.