El Ayuntamiento de Vegas del Genil ha iniciado un preocupante camino hacia la politización total de su estructura interna. Lo que antes eran jefaturas técnicas ganadas por mérito y capacidad, ahora serán puestos a dedo, elegidos directamente por la Alcaldesa. Esta transformación convierte lo público en un instrumento de poder, desdibuja la independencia funcionarial y profundiza en una lógica de clientelismo. Desde los sindicatos se advierte que esta maniobra no responde al interés general, sino al control político del personal restante tras la privatización de los servicios municipales. Una vez más, se demuestra que el verdadero peligro para la democracia local no está fuera del Ayuntamiento, sino dentro de sus despachos