El Jueves Lardero en Purchil y Ambroz

El Jueves Lardero en Purchil y Ambroz constituye una de las tradiciones populares más singulares y arraigadas de Vegas del Genil, estrechamente vinculada al calendario pre-cuaresmal, al paisaje agrario de la Vega y a las formas tradicionales de convivencia vecinal. Conocido localmente como el Día de la Merendica, este rito colectivo combina gastronomía, juegos, coplas y ocupación simbólica del territorio, configurando un patrimonio cultural inmaterial transmitido durante generaciones. A través del análisis histórico, la memoria oral y los testimonios vecinales, este artículo documenta su origen, evolución y los retos actuales para garantizar su continuidad en un contexto social y territorial profundamente transformado.

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Historia, tradición y memoria viva de la Merendica en la Vega de Granada

El Jueves Lardero, conocido en la Vega de Granada como el Día de la Merendica, constituye una de las tradiciones populares más antiguas y singulares del calendario festivo invernal. En el municipio de Vegas del Genil, esta celebración se conserva de forma continuada en los núcleos históricos de Purchil y Ambroz, donde ha sobrevivido como una práctica colectiva profundamente vinculada al paisaje, al ciclo agrícola y a la memoria vecinal.

Este artículo aborda el Jueves Lardero desde una perspectiva histórica, etnográfica y periodística, analizando su origen, su evolución en la Vega de Granada y su significado actual como elemento de identidad local. En el presente año, el Jueves Lardero se celebra el 12 de febrero, manteniendo su ubicación tradicional en el calendario como el jueves previo al Miércoles de Ceniza y al inicio del ciclo carnavalesco.

Jueves lardero de Purchil

Origen histórico del Jueves Lardero

El Jueves Lardero se celebra el jueves anterior al Miércoles de Ceniza, inicio de la Cuaresma cristiana. Su función original estaba estrechamente ligada al calendario litúrgico medieval, que imponía durante cuarenta días la abstinencia de carne y, en épocas más estrictas, de productos de origen animal como huevos o grasas.

El término lardero procede del latín lardum o lardarius, en referencia directa al tocino y a las grasas animales, alimentos que se consumían de forma abundante en esta jornada como despedida del periodo de permisividad alimentaria. De ahí los refranes tradicionales que aún perviven en muchas regiones españolas: «Jueves Lardero, longaniza en el puchero».

Con el paso del tiempo, esta práctica religiosa se transformó en una celebración popular de carácter comunitario, asociada al inicio del Carnaval y al encuentro social al aire libre.

El Jueves Lardero en la Vega de Granada: el Día de la Merendica

En la Vega de Granada, el Jueves Lardero adoptó una forma propia que lo distingue de otras zonas de Andalucía y del resto del país. Aquí no se concibe como una comida doméstica, sino como una salida colectiva al campo, conocida popularmente como la Merendica.

La tradición se documenta desde hace generaciones como una jornada de convivencia vecinal, especialmente relevante en un contexto rural donde el calendario laboral agrícola permitía, y favorecía, este tipo de encuentros en invierno.

En el caso concreto de Vegas del Genil, fuentes municipales y testimonios orales coinciden en señalar que las Barriadas de Purchil y Ambroz han sido históricamente los núcleos donde esta costumbre ha tenido mayor arraigo, mientras que en las Barriadas de Belicena y Casas bajas celebran el día de la toma.

Purchil y Ambroz: raíces agrícolas y espacios de celebración

El vínculo con el mundo agrario

La pervivencia del Jueves Lardero en Purchil y Ambroz no puede entenderse sin su estrecha relación con la agricultura de la Vega, y muy especialmente con el cultivo del tabaco durante buena parte del siglo XX.

Los secaderos de tabaco, hoy elementos patrimoniales del paisaje, desempeñaron un papel fundamental como espacios de reunión. En ellos se celebraban las Merendicas cuando el clima no permitía hacerlo al aire libre, convirtiendo una arquitectura productiva en un lugar de sociabilidad festiva.

Esta conexión refuerza el carácter laboral y comunitario de la tradición: el Jueves Lardero no solo marcaba un hito religioso, sino también un momento de descanso y celebración tras determinadas fases del trabajo agrícola.

La fiesta de los novios

La tradición oral recoge que el Día de la Merendica fue conocido durante décadas como “la fiesta de los novios”. En un entorno socialmente conservador, esta jornada permitía una interacción más libre entre jóvenes, favorecida por los mecedores, columpios improvisados en choperas y vigas, y por las coplas y juegos populares.

Este componente social y relacional añade una dimensión antropológica clave: la Merendica funcionaba como espacio de socialización intergeneracional, donde se transmitían valores, vínculos y costumbres.

Gastronomía tradicional: el hornazo como símbolo

El elemento gastronómico central del Jueves Lardero en Purchil y Ambroz es el hornazo granadino, un pan de aceite que incorpora un huevo cocido entero, habitualmente fijado con tiras de masa en forma de cruz. Su elaboración sencilla y su presencia constante lo convierten en el alimento más reconocible y representativo de la Merendica.

Junto al hornazo, la comida tradicional se compone de productos ligados a la economía doméstica y a la matanza invernal: tortilla de patatas o de espinacas, embutidos como chorizo, morcilla o lomo, tocino asado, pan y vino, a los que en muchos casos se suman fruta o dulces caseros. La preparación y el consumo se realizan en un contexto colectivo, con comidas compartidas al aire libre y sin una disposición formal de la mesa.

Esta forma de comer refuerza el carácter comunitario de la celebración: los alimentos se reparten, se intercambian y se consumen en grupo, sin jerarquías ni protagonismos individuales.

Más allá de su valor alimentario, el hornazo cumple una función simbólica esencial, al representar la abundancia previa a la Cuaresma y actuar como elemento de transmisión cultural entre generaciones, especialmente visible en la participación de niños y familias.

Juegos y coplas: los mecedores como ritual lúdico

Los juegos tradicionales constituyen un elemento central del Jueves Lardero en Purchil y Ambroz, siendo los mecedores el rasgo más singular y distintivo de la celebración. Estos columpios artesanales, de carácter efímero, se instalan expresamente para este día mediante sogas atadas a las ramas de chopos y nogales de la Vega o a las vigas de los antiguos secaderos de tabaco. El asiento se improvisaba con sacos de yute o tablas de madera, configurando una estructura sencilla pero funcional.

La construcción del mecedor recaía tradicionalmente en los hombres, mientras que su uso se asociaba de forma preferente a mujeres y jóvenes, convirtiendo el columpio en un espacio simbólico de sociabilidad que trascendía el mero juego infantil. El balanceo no se producía en silencio, sino acompañado de un repertorio lírico propio: las coplas de meceor, canciones populares que marcaban el ritmo del movimiento y facilitaban la expresión del cortejo, la ironía o la crítica social, amparadas por la permisividad del ciclo carnavalesco.

Entre las coplas transmitidas por la tradición oral de Purchil y localidades cercanas aparecen versos como:

Si quieres que yo te cante,
dame la media de vino,
que con vino se alegran
los pesares del camino.

O, en un tono más burlón y satírico:

Eres más fea que un trueno,
más negra que una tormenta,
pero cuando te meces,
hasta la luna te intenta.

Y otras directamente rescatadas de la tradición purchileña

La niña que se mece
y no le cantan coplillas,
es porque tiene sucias
las enaguas blancas.

Si tu madre no me quiere
porque tiene un hijo guapo,
que lo meta en una orza
y lo tape con un trapo.

Que vaya porque sí,
que vaya porque no,
a la orilla de un río
canta mi amor.

Esta copla encaja perfectamente dentro del repertorio de coplas de meceor, donde el cortejo amoroso se expresa con ironía, desafío simbólico a la autoridad familiar y referencias al paisaje (el río Genil o Dílar y los chopos) como espacio de libertad emocional.

Memoria en verso

En este contexto de análisis histórico y memoria colectiva, el poema realizado por José Guerrero aporta una mirada íntima y valiosa sobre el Jueves Lardero vivido en Purchil y Ambroz. Lejos de la idealización folclórica, el texto recoge con lenguaje sencillo y directo los espacios, los juegos y las emociones asociadas a la Merendica, al tiempo que refleja las dificultades que han ido debilitando la celebración con el paso de los años. Su valor reside precisamente en eso: en ser testimonio personal y, a la vez, memoria compartida, una voz que pone palabras a lo que muchos vecinos recuerdan haber vivido.

Antes el Jueves Lardero
era fiesta singular,
donde todo el pueblo entero
salíamos a disfrutar.
Buscábamos alamedas
para montar los meceores,
en aquellas arboledas
que calmaban las calores.
Comíamos huevo duro
en plena naturaleza,
respirando el aire puro
y aparcando la tristeza.
Nos reíamos y jugábamos
compartiendo la comida,
y las coplillas cantábamos
de forma desinhibida.
Cantaban a las mozuelas
que en el meceor se mecían,
esas coplas picaruelas
que tanto nos entretenían.
Pero se fue todo al carajo,
ninguna alameda queda,
ni nos deja ya el trabajo,
salvo alguno que aún pueda.

José Guerrero (9 de febrero de 2018)

Espacios de celebración: del paisaje tradicional a los nuevos escenarios

Los lugares de celebración del Jueves Lardero en Purchil y Ambroz han estado históricamente ligados al paisaje agrario de la Vega, y su evolución refleja con claridad los profundos cambios sociales, urbanísticos y funcionales experimentados por el territorio.

Purchil: choperas, alamedas y secaderos

En Purchil, la celebración se desarrolló tradicionalmente en las proximidades del río, aprovechando las choperas y alamedas, espacios naturales idóneos para instalar mecedores y reunirse en grupo. Cuando la climatología era adversa, especialmente en jornadas de lluvia, los vecinos se refugiaban en los secaderos de tabaco, que se convertían en espacios improvisados de convivencia, protegidos del frío y del barro que inundaba la zona.

Estos lugares no eran elegidos al azar: formaban parte del entorno cotidiano de trabajo, lo que facilitaba una celebración espontánea, accesible y profundamente integrada en la vida rural.

Ambroz: de la Era del Carmen a los secaderos del núcleo urbano

En Ambroz, el espacio de referencia fue durante décadas la Era del Carmen, en Casas Bajas, un enclave abierto y simbólico que reunía las condiciones ideales para la celebración de la Merendica. La progresiva desaparición de este espacio obligó a trasladar la celebración a secaderos modernos próximos al núcleo central de Ambroz, manteniendo así la vinculación con el mundo agrícola y con los lugares tradicionales de sociabilidad.

Este desplazamiento espacial supuso ya un primer ajuste de la tradición a una realidad territorial cambiante.

La intervención municipal y los espacios actuales

En las últimas décadas, el Ayuntamiento ha intentado revitalizar la celebración habilitando espacios públicos adaptados a las necesidades actuales:

  • Purchil: Parking municipal (antiguo campo de fútbol).
  • Ambroz: Explanada junto a la calle Higueras.

Estas actuaciones han permitido garantizar la seguridad y la accesibilidad, especialmente en un contexto en el que la movilidad y la logística han cambiado de forma radical.

Dificultades actuales y debate abierto

Pese a estos esfuerzos, la realidad es que la celebración del Jueves Lardero ha disminuido considerablemente, en gran parte debido a que no es un día festivo. Los testimonios recogidos en los últimos años reflejan una preocupación común por el riesgo de pérdida de la tradición, señalando de forma recurrente:

  • La dificultad de mantener una fiesta en día laborable.
  • La desaparición de espacios naturales tradicionales como alamedas y choperas.
  • La necesidad de una mayor implicación institucional para su conservación.

A ello se suma un cambio estructural clave: antes se acudía andando, en bicicleta, en carros o remolques de tractor; hoy, la realidad exige infraestructuras adaptadas al uso generalizado del vehículo privado, con accesos y zonas de aparcamiento suficientes.

Propuestas y adaptación de la tradición

Lejos de un planteamiento nostálgico, muchos vecinos defienden la necesidad de adaptar la celebración sin desvirtuarla. Entre las propuestas más recurrentes se encuentra el traslado de la Merendica a un fin de semana anterior o posterior al Jueves Lardero, así como la habilitación de un espacio adecuado que permita acoger la infraestructura actual y facilite la participación intergeneracional.

Del mismo modo, la desaparición progresiva de secaderos y alamedas hace necesario recrear de forma consciente algunos elementos tradicionales, como la instalación de mecedores improvisados, para mantener vivos los rituales lúdicos que definen esta celebración.

En este contexto, el futuro del Jueves Lardero en Purchil y Ambroz pasa por encontrar un equilibrio entre fidelidad a la tradición y adaptación a la realidad contemporánea, garantizando que la Merendica siga siendo un espacio de encuentro, identidad y memoria colectiva.

Un futuro posible para la Merendica

El Jueves Lardero en Purchil y Ambroz no es una reliquia del pasado, sino una expresión viva de la cultura popular de la Vega, construida sobre el territorio, el encuentro y la memoria compartida. Su debilitamiento responde a transformaciones profundas en los modos de vida, el trabajo y el uso del espacio, pero no implica su desaparición inevitable. En los últimos años, colectivos vecinales de Purchil y Ambroz están demostrando que es posible recuperar la tradición respetando su sentido original, adaptando de forma consciente aquellos elementos necesarios a la realidad actual sin vaciarla de contenido. La Merendica tiene futuro si se la cuida con inteligencia: facilitando espacios adecuados, fomentando la participación intergeneracional y entendiendo que preservar no es congelar, sino permitir que la tradición siga evolucionando sin perder su alma.

Uno de los objetivos fundamentales de la recuperación y adaptación del Jueves Lardero debe ser favorecer la integración de los nuevos vecinos en una tradición abierta, participativa y profundamente comunitaria, donde jóvenes y mayores comparten espacio, juego y convivencia en un ambiente distendido. La experiencia demuestra que, cuando se facilita el acceso y se explican los códigos de la celebración, muchos residentes llegados en los últimos años comienzan a incorporarse de forma natural a la Merendica, enriqueciéndola con nuevas miradas sin alterar su esencia. En este sentido, el Jueves Lardero puede y debe convertirse en un espacio de encuentro entre barriadas, promoviendo la participación no solo de Purchil y Ambroz, sino también de vecinos de Belicena y Casas Bajas, reforzando así los lazos sociales y el sentimiento de pertenencia compartida dentro de Vegas del Genil.

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