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Plataforma de vecinos y asociaciones

La Navidad en Vegas del Genil llega este año marcada por un incremento notable del gasto municipal: más de 150.000 euros entre alumbrado y actividades, 23.200 euros más solo en luces respecto a 2024. Mientras el Ayuntamiento apuesta por un modelo festivo de gran formato, muchos vecinos señalan que persisten problemas de limpieza, plagas y mantenimiento que no reciben la misma atención. Frente a este escenario, surge una propuesta alternativa: una Navidad más participativa, con asociaciones, AMPAS y voluntariado local, que permita celebrar sin descuidar las prioridades del municipio.
La Navidad de 2025 llegará a Vegas del Genil envuelta en más luz y más actividades que nunca, pero también acompañada de una cifra que no ha pasado inadvertida entre los vecinos: el Ayuntamiento destinará 152.549,20 euros al conjunto de la programación navideña.
Una cantidad que sitúa este año entre los de mayor gasto festivo del municipio.
De ese total, 85.999,20 euros corresponden al alumbrado y 66.550 euros al contrato de organización de actividades. El contraste con el año anterior es llamativo y plantea una discusión pública que ya se escucha en las tres barriadas.

Según los pliegos oficiales, el servicio de iluminación navideña pasa de 62.799 euros en 2024 a 85.999,20 euros en 2025, un aumento de 23.200 euros, equivalente a un 36,9%.
El incremento no se centra en ampliar zonas, incluir nuevos motivos o aumentar la potencia lumínica: los puntos de luz son prácticamente los mismos.
También los precios unitarios han subido notablemente: Motivos sobre farolas (de 230 euros a 293 euros) Y arcos LED de seis metros (de 270 euros a 325 euros)
Este encarecimiento de elementos idénticos despierta una pregunta evidente: ¿por qué Vegas del Genil paga más por lo mismo en apenas doce meses?
Accede a la documentación oficial de los pliegos del año 2025 y 2024: PLIEGOS AÑO 2025 Y PLIEGOS AÑO 2024

El segundo bloque de gasto corresponde al contrato de Organización y Gestión de Actividades de Navidad 2025, cuyo presupuesto base de licitación asciende a 66.550 euros IVA incluido.
El pliego técnico describe un despliegue de eventos que incluye:
– Encendido oficial con nevada artificial, sonido, coro y chocolatada.
– Cine infantil con equipo audiovisual completo y derechos de exhibición.
– Miniferia navideña con talleres, tómbolas, hinchables y 300 meriendas.
– Pantalla LED para el Sorteo de Navidad.
– Bola de Papá Noel, buzón, photocall y monitores.
– Tren turístico durante dos días recorriendo Ambroz, Purchil y Belicena.
– Pre-Nochevieja y Tardevieja con DJ, cotillón, uvas y actividades.
– Gala de Fin de Año con orquesta, seguridad privada, catering para unas 400 personas y barra gestionada por el adjudicatario.
– Heraldo Real y Recepción de Reyes Magos con espectáculos, caballos, baños químicos, talleres y escenario.
El caso del tren turístico refleja esa falta de planificación. La idea gusta, pero no las condiciones: ¿un tren circulando por barrios deteriorados y carreteras donde los coches pasan a 80 km/h? Además, la organización fue deficiente: sin control de acceso, sin sistema de turnos y con viajeros que podían completar varias vueltas mientras otros se quedaban sin subir. Un ejemplo claro de que la actividad se anunció sin prever su seguridad ni su correcta gestión.
Una propuesta amplia y vistosa, pero también costosa, que aumenta considerablemente la inversión municipal frente a años anteriores.
ACCEDE A LOS PLIEGOS DE GASTOS NAVIDEÑOS: AQUÍ
Mientras el gasto festivo alcanza máximos, los problemas cotidianos continúan sin resolverse.
Los vecinos denuncian la proliferación de palomas, la suciedad en calles y parques, el deterioro de zonas infantiles, cierres prolongados de espacios públicos y la falta de mantenimiento habitual.
A ello se suma la eliminación de la tasa de bienestar animal, que deja sin financiación estable actuaciones urgentes en esta materia.
Para muchos ciudadanos, el contraste es difícil de ignorar: la luz y la fiesta avanzan a un ritmo que no sigue la atención a los problemas estructurales del municipio.

Entre los detalles que más han sorprendido este año está la decisión municipal de colocar un árbol de Navidad ocupando una plaza de aparcamiento reservada a personas con discapacidad. La instalación podría haberse resuelto sin polémica si el Ayuntamiento hubiera habilitado de forma provisional otra plaza accesible en un punto cercano, tal y como obliga la normativa y como dicta el sentido común.
Pero no fue así.
Para muchas familias del municipio, este gesto no es un simple descuido: es un mensaje claro de falta de sensibilidad y de planificación. Las plazas reservadas no son un capricho ni un adorno urbano; son un derecho esencial para garantizar movilidad y autonomía a quienes más lo necesitan. Ocuparlas sin alternativa no es solo un error logístico: es un agravio hacia un colectivo que ya acumula suficiente invisibilidad.
El caso se vuelve aún más significativo si se recuerda que este mismo equipo de gobierno suprimió las plazas de empleo público reservadas a personas con discapacidad, eliminando una herramienta clave de integración laboral y quebrando un compromiso legal y ético con este colectivo.
La Navidad, por muy decorativa que sea, no puede construirse sobre decisiones que vulneran derechos básicos.
Lo ocurrido no es un debate menor: habla de prioridades, de sensibilidad institucional y del respeto efectivo a las personas con discapacidad. Y plantea una pregunta que muchos vecinos formulan con una mezcla de incredulidad y cansancio:
¿Cómo puede un Ayuntamiento hablar de inclusión mientras toma decisiones que excluyen?

El debate no es si debe haber Navidad, sino cómo se gestiona y con qué criterios. Mientras el Ayuntamiento eleva el gasto festivo por encima de los 150.000 euros, muchos vecinos recuerdan que existen alternativas más económicas y participativas: implicar a asociaciones locales, AMPAs, colectivos juveniles y voluntariado en parte de la programación. Un modelo que reduciría costes y reforzaría el tejido social sin renunciar a unas fiestas dignas.
La iluminación navideña es necesaria, pero difícilmente puede ser prioritaria en un municipio que arrastra problemas de limpieza, plagas y mantenimiento insuficiente. Una decoración más sencilla sería perfectamente asumible si el día a día estuviera resuelto, pero el contraste actual resulta cada vez más evidente.
La propuesta vecinal es sencilla: Navidad sí, pero no a cualquier precio.
Una Navidad proporcionada, comunitaria y compatible con una gestión responsable de los recursos públicos.
Y quedan en el aire algunas preguntas que muchos vecinos comparten:
¿Es razonable incrementar el gasto festivo cuando los servicios esenciales muestran un deterioro evidente?
¿Por qué no se opta por un modelo participativo que reduzca costes y refuerce la vida comunitaria?
¿Está el equipo de gobierno priorizando lo que realmente necesita Vegas del Genil?