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Plataforma de vecinos y asociaciones

Vegas del Genil aplica el impuesto de vehículos más alto de toda la provincia, al nivel de Granada y Almuñécar, pese a ofrecer servicios muy inferiores. Un análisis con datos oficiales del Ministerio de Hacienda revela una presión fiscal máxima sin retorno para los vecinos y propone una revisión urgente del IVTM.
El Ministerio de Hacienda publica cada año en su web todos los datos oficiales de los impuestos municipales: IBI, ICIO, plusvalías y también el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM). Es la base de datos más fiable que existe, la que utilizan los ayuntamientos, las diputaciones y los organismos de control económico.
A partir de esa fuente oficial hemos elaborado una comparativa para comprender, con datos y sin ruido, dónde se sitúa realmente Vegas del Genil dentro de la provincia de Granada. Y el resultado es inequívoco: nuestro municipio aplica el impuesto de turismos en el nivel máximo permitido por la ley, un 2,00 que solo comparten Granada capital y Almuñécar.
En términos provinciales, esto coloca a Vegas del Genil en la cumbre de la presión fiscal sobre vehículos, muy por encima de la inmensa mayoría de municipios granadinos.
Y si acercamos aún más el foco, mirando solo a los pueblos de nuestro propio entorno del área metropolitana, la fotografía se vuelve todavía más clara: Granada y Vegas del Genil encabezan el impuesto de vehículos del cinturón, mientras que el resto de municipios del área se sitúan varios escalones por debajo.

Todos los datos utilizados en este análisis proceden del listado oficial del Ministerio de Hacienda, donde se publican cada año los tipos impositivos de todos los municipios de la provincia. Cualquier vecino puede consultarlo y comprobar por sí mismo en qué posición se sitúa su localidad dentro del conjunto de Granada. (Enlace al documento completo.)
Dentro del área metropolitana, Vegas del Genil comparte con Granada el impuesto de vehículos más alto de todo el cinturón. Sin embargo, esa posición de “primera categoría fiscal” no se refleja en la calidad de los servicios que recibimos. Otros municipios del entorno, con mejores dotaciones, más personal, más mantenimiento y servicios más completos, aplican tipos más bajos que el nuestro. La pregunta, entonces, cae por su propio peso: ¿Cómo es posible que paguemos como una gran ciudad pero sigamos teniendo servicios que no están a la altura? El IVTM debería ser una herramienta para reforzar el mantenimiento urbano, la seguridad vial o los servicios municipales… pero los datos y la realidad diaria muestran que ese esfuerzo económico de los vecinos no se traduce en mejoras palpables.
Todo este esfuerzo fiscal no se corresponde con la realidad diaria de los vecinos, especialmente en aquello que afecta directamente al uso del coche, la movilidad y el día a día urbano: precisamente los ámbitos que debería mejorar un impuesto como el IVTM. Y los ejemplos están delante de cualquiera:
Todo esto revela una contradicción evidente y difícil de justificar: Vegas del Genil exige a sus vecinos un impuesto de vehículos propio de una gran ciudad… pero ofrece servicios que no están, ni de lejos, a la altura de ese nivel impositivo.
La combinación de servicios insuficientes y un impuesto de vehículos tan elevado está llevando a muchos vecinos, cuando pueden, a empadronarse en otros municipios del área metropolitana o incluso en Granada, donde pagan menos o reciben mejores servicios. Esta fuga de empadronamiento perjudica directamente a Vegas del Genil: un impuesto tan alto no incentiva a tributar aquí, porque ese mayor esfuerzo fiscal no se traduce en beneficios ni mejoras reales para quienes lo pagan.

Ante esta situación, desde la Plataforma Defiende Vegas del Genil planteamos una propuesta sencilla y de sentido común: ajustar el impuesto de vehículos al nivel de otros municipios similares al nuestro, municipios que no solo aplican tipos más bajos, sino que además cuentan con mejores servicios, más personal, mejores accesos y una movilidad más cuidada.
Reducir el coeficiente del IVTM no es un lujo ni una ocurrencia: es una forma de equilibrar lo que pagan los vecinos con los servicios que reciben, y de paso corregir una tendencia preocupante. Hoy, muchas familias se empadronan fuera del municipio para pagar menos o para beneficiarse de mejores servicios, algo que termina perjudicando a Vegas del Genil en población, financiación y recursos.
Una bajada razonada del impuesto supondría un alivio directo para las familias, un incentivo real para empadronarse aquí, una mayor competitividad fiscal respecto a los pueblos vecinos y sobre todo, una relación más justa entre lo que se paga y lo que se recibe.
Si Vegas del Genil quiere avanzar, crecer y retener a su gente, no puede seguir siendo uno de los municipios con la fiscalidad más alta… sin ofrecer los servicios de quienes están arriba de la tabla. Es momento de revisar, comparar y adaptar nuestra política fiscal a la realidad de nuestro pueblo.